Armé esta lista durante varios domingos, casi siempre mientras cocinaba de verdad, que es la única prueba real que debe pasar una lista de cocina.
Empieza lenta a propósito. Las primeras cuatro canciones son para picar, para la parte de cocinar que todavía no exige toda tu atención.
Donde da el giro
La canción nueve es donde da el giro, casi siempre justo cuando la cebolla ya está lista y la sartén suena lo bastante fuerte como para decidir si la música sigue el ritmo o se olvida. De ahí en adelante, casi todo brasileño, un poco más lento, hecho para la parte de la noche en que ya no hay apuro.
Una buena lista de cocina no compite con la cocina. Solo te acompaña dentro de ella.
Termina en silencio, a propósito, más o menos cuando llegan los platos sucios. Catorce canciones, cerca de cincuenta y ocho minutos, una silla vacía.
Escrito en inglés. Traducido con IA y revisado por mí. Leer el original.
